Nube de estorninos


Murmuration at Minsmere (© Jon Evans)
Murmuration at Minsmere (© Jon Evans)

El frío sol del invierno desciende sobre el horizonte y, a su anaranjado contraluz, danza armonioso un gran bando de estorninos. La nube fluye a la voluntad colectiva de millares de individuos, trazando en el aire caprichosas siluetas con fascinante coordinación. Desde la ventana, Miguel contempla el espectáculo embelesado, mientras su abuela le vigila de reojo por encima de las gafas que usa para la costura.

— ¡Mira qué bonito, abuela!

— ¿Verdad que sí, cariño?

— Abuela... ¿Cómo saben los pájaros qué figura tienen que dibujar?

— No lo saben, van improvisando.

— Pero... ¿Cómo hacen para ponerse todos de acuerdo?

— No les hace falta. Es suficiente con que cada uno preste atención al compañero que tiene más próximo.

— ¿Y con eso ya funciona?

— Sí, corazón. Si todos hacen lo mismo, funciona. La suma de pequeñas acciones puede lograr grandes cosas, y a menudo basta con poner nuestro cuidado y amor en quienes tenemos más cerca para contagiar el afecto y la belleza mucho más allá de nuestro alcance.

— ¿Y qué pasa si alguno de ellos se equivoca?

— Pues no pasa nada, porque el grupo se adapta. Confían los unos en los otros y se guían mutuamente.

— Son preciosos... Creo que a partir de ahora los estorninos serán mi animal favorito.

— ¿Estás seguro? Ojo, no te vayas a precipitar, que esos pájaros no siempre hacen cosas tan bonitas.

— ¿Qué quieres decir, abuela?

— ¿Te acuerdas de cuando aquella paloma manchó tu camiseta favorita?

— Sí…

— Pues imagina lo que podrían llegar a hacer diez mil estorninos si, al volar sobre tu cabeza, se pusieran todos de acuerdo en hacer caca a la vez.

— ¡Ay qué asco, abuela!

— Ya ves, Miguel… Los estorninos son como las personas: capaces de lo mejor y de lo peor. A veces unen fuerzas para volar alto, y otras, simplemente, para cagarla.

Luis Pabón

Luis Pabón

Editor y autor principal de Metagrama. No practico la escritura con aspiración de competencia, sino como forma de expresión, aprendizaje y autoconocimiento. Mi inquietud creativa nunca ha sabido limitarse al ámbito técnico que me da de comer (orientado a la resolución de problemas), por lo que busco alimento existencial en las otras muchas y diferentes manifestaciones de la creatividad. No es tanto una vocación como una necesidad fisiológica.

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