Acerca de Metagrama

Metagrama es un blog creado por Luis Pabón como cuaderno personal de ideas, pensamientos, ensayos y errores. También es un espacio de trabajo abierto a la participación de otros autores y autoras que quieran colaborar en los contenidos.

El proyecto nace como excusa para retomar el hábito expiatorio de la escritura en público, después de un silencioso paréntesis de casi una década. Es heredero indirecto de alguna que otra iniciativa anterior, como el blog Entropía (un archivo de ideas inspirado en la incertidumbre y la cantidad de información presentes en el proceso comunicativo, que fue publicado entre 2006 y 2009), del cual también se recuperan aquí algunos viejos textos.

Quien conozca el antiguo bagaje, notará sin embargo que el paso de los años no ha sido completamente inocuo. El tamiz del tiempo muy probablemente haga que los intereses y preocupaciones hayan virado, y los temas tratados en esta nueva web se acerquen más a una perspectiva humanista y social de lo que lo hacían entonces.

Metagrama es, por tanto, el nuevo medio elegido para contrastar, profundizar y consolidar (o desechar) reflexiones; para seguir compartiendo la inquietud por el sentido de las cosas, más allá de su distractiva superficie, y para tomar algunos apuntes en ese aprendizaje continuo al que obliga el hecho de vivir.

Doublets, a word-puzzle (Lewis Carroll)

En un sentido más literal, la palabra metagrama se refiere a un juego de palabras, también denominado doblete, escala o grafo, que consiste en unir dos vocablos distintos con idéntico número de letras, mediante una cadena de palabras lo más corta posible, sustituyendo en cada paso una única letra y preservando el orden original, de tal modo que las palabras intermedias sean también válidas y con significado.

La creación de este tipo de juegos suele atribuirse a Lewis Carroll, quien lo introdujo en su libro Doublets, a word-puzzle, publicado en 1879. Un conocido ejemplo en español viene dado por la transición: vaca - saca - saco - taco - toco - toro.

Más allá de esa lúdica referencia, otro aspecto interesante de la denominación es lo que puede sugerirnos su composición etimológica. Sin aferrarnos demasiado al rigor, la combinación de meta- y -gramma podría aludir, o llevarnos a pensar en aquello que perdura más allá del discurso. Es decir, en la influencia (a veces positiva y otras veces perjudicial) del lenguaje como mecanismo de construcción de ideas y realidades.

Reconociéndole al lenguaje ese poder, procuraremos no jugar aquí en exceso con las palabras si no es para dar cuerpo y voz a mensajes que lo merezcan. Libertad expresiva, juicio crítico, respeto, igualdad e inclusión... Esos sí son términos que tendrán siempre cabida en Metagrama, y a los que estas páginas esperan saber hacer honor.